Saborea Lleida



Hace poco que os hablé del #SaboreaTrip que nos llevó por Zaragoza a conocer la ciudad y saborear su rica gastronomía. Ese mismo viaje también nos llevó por tierras catalanas, en concreto a Lleida.


Aunque fue menos tiempo el que estuvimos en Lleida, también se convirtió en una jornada sorprendente e intensa.

Nada más llegar a nuestro destino y después de hacer el correspondiente "check-in" en el hotel, nos dirigimos a Bo de Shalom donde recibimos una magnífica clase para aprender a hacer panellets, ese dulce tan típico de esa tierra que se suele preparar en la festividad de Todos los Santos. Bo de Shalom, es una entidad de carácter social sin ánimo de lucro, que trabaja con discapacitados y entre los muchos proyectos y actividades que tiene, está la de venta de diferentes productos de alimentación, la mayoría de ellos de pequeños productores locales, por lo que allí mismo tuvimos el primer contacto con los productos de la zona.


Después de nuestro paso por Bo de Shalom, nos dirigimos a tomar unas tapas, lo hicimos en dos bares de la parte antigua de Lleida, Bodega Blasi y Bar Gilda. Dos conceptos diferentes, pero ambos regentados por dos magníficos profesionales que a los pocos minutos de escucharlos, puedes comprobar como disfrutan con su trabajo y en donde pudimos degustar algunas de sus especialidades.


El día siguiente comenzó con la visita a dos empresas, Cal Violi y Aceite Vea. Cal Violi es una empresa de carácter familiar ubicada en el municipio de Seròs que elabora productos que tienen su origen en la fruta, como zumos y mermeladas. Además de conocer todo el proceso de fabricación, pudimos probar sus productos, todos ellos de gran calidad. El único inconveniente es que sus productos solo se comercializan en la zona.


Aceite Vea se encuentra en Sarroca de Lleida, también familiar y con más de 100 años de historia. Produce unos aceites de calidad que actualmente además de en España, los podemos encontrar en otros países como Estados Unidos, Alemania o Francia, por citar algunos.



Nuestra siguiente parada fue para la comida en el Restaurante Ferreruela. Aquí pudimos tener otra gran experiencia con la gastronomía de Lleida, ya que en su carta es una constante el producto de proximidad y temporada. Entre los platos que pudimos degustar: la coca de aceite con bacalao esqueixat, romesco y aceite de olivas negras; la ensalada con fruta de temporada, boletus y foie o el salteado de boletus. Impresionante resultó el pulpo con patatas al mortero y el bonito a la brasa. El broche final lo puso la torrija a la vainilla con piña y ron. Tengo que reconocer que la comida fue magnífica.




Después de esto había que bajar la comida, así que andando nos dirigimos a visitar el conjunto monumental de la Seu Vella y el Castillo del Rey.

El conjunto monumental lo integran diferentes edificios: la Seu Vella o catedral antigua, el Castillo del Rey o Suda, la fortificación militar que rodea todo el recinto y diversos restos arqueológicos. Tanto la catedral como el castillo fueron transformados en cuarteles militares, uso que se prolongó hasta el año 1948. Entonces se inició una lenta y alentadora restauración que aún hoy día sigue vigente.



Por todo esto, si no conoces Lleida, es un buen momento para visitarla y saborearla.

Gracias a Saborea España y Turismo de Lleida por su amabilidad y acogida, así como por mostrarnos tanto en tan poco tiempo.

Puedes ver la jornadas anteriores en Saborea Zaragoza y Seguimos Saboreando Zaragoza.

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