España, esa gran desconocida. Siempre encuentro rincones en muchos lugares de este país que me sorprenden
gratamente por su belleza natural y arquitectónica. Hoy os quiero hablar de uno en concreto, Sierra de Gata, en
la provincia de Cáceres.
Sierra de Gata es una comarca situada al noroeste de
Extremadura, lindando con Salamanca y Portugal. No hace mucho tuve la suerte de
disfrutar de un fin de semana junto con otros blogueros en un viaje organizado por
la Academia Extremeña de Gastronomía, donde pudimos disfrutar de sus paisajes,
la hospitalidad de sus gentes y por supuesto de su estupenda gastronomía.
Ya conocía la zona, pero no por ello ha dejado de
sorprenderme, ya que no la había visitado en esa época del año, finales del
otoño. Ha sido un fin de semana corto pero intenso, como suele ser habitual en
este tipo de viajes. Llegamos el viernes por la tarde y volvimos para Madrid
el domingo por la mañana.
Os voy a relatar de forma resumida nuestra experiencia, pero
lo que realmente me gustaría es que visites la zona si no la conoces, porque merece
la pena. Da igual la época del año que escojas, en todas ellas disfrutarás de
la experiencia, incluso en verano. Poder darse un chapuzón en las aguas cristalinas de algunos de sus arroyos, riveras o piscinas naturales, no tiene precio.
Nuestro primer destino: Trevejo. Trevejo es una pedanía de Villamiel que tiene poco más de 20 habitantes, pero que no te lo puedes perder. Mucha historia y belleza juntas. Fue una antigua fortaleza musulmana, su castillo en ruinas está declarado de interés turístico. En este pueblo es donde mejor se puede apreciar la arquitectura popular de esta zona. Lo mejor es que te pierdas por sus calles con la cámara de fotos.
Después para reponer fuerzas pásate por “El Buen Avío”, el
único bar que hay en el pueblo. Regentado por Daniel y Casilda, aquí podéis
probar la gastronomía de la comarca, así como unos magníficos vinos naturales
con uvas procedentes de viñedos de la comarca. Nosotros pudimos degustar tapas confeccionadas con productos de la zona y los vinos Antier.
San Martín de Trevejo es otro de los pueblos que recorrimos y
que tampoco puedes dejar de visitar. Declarado “Bien
de Interés cultural con la categoría de Conjunto Histórico", por
la buena conservación de su arquitectura. Indispensable también recorrer sus calles.
Además de disfrutar de su arquitectura, verás algunas curiosidades, como el agua procedente la sierra bajando por algunas de sus calles en cualquier
época del año.
Castillo de Trevejo
Si es la primera vez que lo visitas, te resultará extraño los carteles de las tiendas en un “idioma” un poco raro. Se trata de “A fala”, una lengua que solo la hablan algunas personas de la zona (se estima entre 5000 y 10000). Parece ser, que es una mezcla entre gallego, portugués y extremeño. Realmente resulta muy curioso y no será difícil encontrar a alguien que la hable. Son tres los pueblos que la hablan, San Martín de Trevejo, Eljas y Valverde del Fresno. Según nos contaron, se han unificado bajo la “fala” las variantes de las tres localidades, pero realmente cada una de ellas, aunque parecidas, tienen sus diferencias: lagarteiru en Eljas, manhegu/mañegu en San Martín de Trevejo y valverdeiru en Valverde del Fresno.
San Martin de Trevejo
San Martín de Trevejo
Si te gusta andar por el monte, adéntrate por la ruta de senderismo del Puerto de Santa Clara, una ruta llena de encanto. Te adentrarás en un castañar, donde puedes encontrar algunos centenarios. No pudimos hacerla entera porque el día estaba lluvioso, pero volveré porque merece la pena. Me quedé con esa espinita clavada.
Foto de grupo. Puerto de Santa Clara (foto de Graci de Pinchos y canapés")
Después de la ruta de senderismo y recorrer las calles de San Martín de Trevejo volvimos a Trevejo, ya que el día anterior cuando llegamos ya era de noche y no pudimos disfrutar del paisaje. Lo primero que hicimos fue volver al Buen Avío a reponer fuerzas. Allí nos esperaban unas riquísimas migas que nos había preparada Ana, la guía que nos acompañó durante el viaje.
Nuestra siguiente parada fue Villamiel, más concretamente al
bar-restaurante Capricho. Comida casera y productos de la zona. Pudimos
degustar un cocido completo, regado con vino de pitarra y terminar con postres
caseros. El vino de pitarra es muy típico en esta zona, recibe este nombre
porque es este el nombre de la tinaja donde se realiza la fermentación.
La tarde continuó con la visita a empresas de la zona donde pudimos comprobar y degustar algunos de los productos más característico, algunos con denominación de origen protegida.
Comenzamos en la quesería “Us tres lugaris”. Se
trata de un negocio familiar donde todo el proceso se lleva a cabo de forma
artesanal y donde el producto prácticamente de consume en la zona. Queso de
cabra con leche cruda en sus variantes: semicurado, curado y con pimentón de La
Vera por fuera.
Otra de las empresas que visitamos fue “As Pontis”. Se trata
de una almazara cuyos aceites de oliva virgen extra son de una calidad
excepcional. No lo decimos nosotros, en las últimas dos campañas, sus aceites han recibido 52
premios, algunos tan importantes como el que recibió en la campaña 2015/2016 al
4º mejor aceite de Oliva Virgen Extra Ecológico del Mundo. Esta empresa exporta
gran parte de su producción a numerosos países. Allí pudimos conocer con todo lujo de detalles como se extrae el aceite y posteriormente realizamos una cata de uno de sus aceites.
Terminamos en Val de Xálima, empresa familiar que lleva más
de 30 años dedicados a la apicultura. Aquí nos explicaron todo el proceso desde
el momento en que comienzan a confeccionar el panal para llevarlo al campo, hasta que en sus instalaciones se extrae
la miel. No solo producen miel de diferentes variedades, sino otros derivados
entre los que destacan, polen, caramelos de piel, protectores labiales... e
incluso dan formación a otros apicultores.
Cenamos en El Sueño del Chaferil, restaurante situado en San Martín de Trevejo y en el cuál pudimos
degustar un menú donde los platos típicos de la zona fueron los protagonistas:
ensalada de naranja con aceite de oliva virgen extra Gata-Hurdes y
pimentón de la Vera, bacalao a la dorada y de postre serradura. Acompañado todo
ello con el vino extremeño Nadir tinto.
Foto de grupo en El Duende del Chaferil (foto de Graci de Pinchos y Canapés)
Nos alojamos en el Hotel Rural A Velha Fabrica, que se encuentra ubicado en Valverde del Fresno. Un alojamiento con mucho encanto, levantado sobre los restos de una vieja fábrica de textiles y aceites.
Esto es el resumen de nuestro viaje de poco más de un día de
duración y los lugares que visitamos. Te recomiendo que, si te decides a visitar
la zona, lo hagas como mínimo un fin de semana completo, ya que nos dejamos
otros muchos pueblos de la comarca Sierra de Gata que también merece la pena
visitar.
No quiero terminar sin dar las gracias a todos los que han hecho
posible esta experiencia y las personas que nos han acompañado en este viaje,
muy especialmente a la Academia Extremeña de Gastronomía, a Rafa Prades de
Gastronomía con los cinco sentidos, Graci de Pinchos y canapés, Raquel Contador
de Sinestesia gastronómica, Ana de Mis maridajes, Mónica de El viaje de Sofi,
José María de Blog hedonista, Josefina de La mesa de garnacha, Ana, que nos
sirvió de guía y Alberto que nos condujo de manera estupenda a todos nuestros
destinos. Por supuesto, a todos los que nos han abierto sus puertas y han
compartido con nosotros sus magníficos productos y buen hacer.